Posted: 11 Mar 2019 07:33 AM PDT
Me
entero por la Internet que el periódico La Nación de Costa Rica, tiene
entre sus filas como publicista a Carlos Alberto Montaner, agente de la
Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los Estados Unidos que, un
domingo sí y otro también, derrama bilis contra Cuba y Venezuela. Ignoro
si en el pasado ese diario tuvo algún prestigio que no sea el
comercial, pero lo que es el presente, no sólo es vergonzoso sino
patético; Montaner es el columnista calumniador.
Algunos
datos se su pasado siniestro ayudan a identificar sus deseos públicos:
miembro de una familia batistiana, fue detenido un 26 de diciembre de
1960, en Miramar, en su condición de terrorista, miembro del Frente
Revolucionario Democrático (FRD), junto con Néstor Manuel Piñango Pérez y
Alfredo Carrión Obeso. En 1962 él mismo confirmará en una entrevista
con el periodista Ángel de Jesús Piñera de la revista Avance, que
pertenecía a Rescate Estudiantil, a la sección “Acción y Sabotaje”.
Desde joven la CIA lo reclutó para desarrollar acciones terroristas
contra la entonces naciente Revolución; una vez fuera de Cuba se
convirtió en un “activo de prensa” de la CIA hasta la fecha.
En
el artículo intitulado “Cuba es culpable”, el autor -que se presenta en
muchos lugares como defensor de la democracia, la libertad y los
derechos humanos-, hace oda a la violencia, el terror, la mentira y la
calumnia. Por eso la pregunta: ¿ese diario de Costa Rica presume tener
así algún prestigio?
El
susodicho se frota las manos de alegría por las recientes medidas
adoptadas por su amo Donald Trump contra Cuba, al firmar el Artículo III
de la Ley Helms-Burton, que permitiría utilizar los tribunales de los
Estados Unidos para que los ciudadanos estadounidenses afectados por las
confiscaciones de los primeros años de la revolución, demanden a las
empresas que tienen esas propiedades. El agente se deleita en pensar que
la aplicación de esa medida -violadora del derecho internacional y de
todos los derechos humanos-, estrangularía al pueblo cubano.
Él,
sigue la línea trazada por la CIA: Venezuela no cae porque tiene el
apoyo de Cuba. El agente, sin ninguna prueba, calumnia al afirmar que,
jóvenes cubanos en servicio militar son llevados a Venezuela para
realizar tareas que las fuerzas armadas de Venezuela no quieren hacer. O
sea, ¡la Revolución Bolivariana la sostienen esos jovencitos cubanos!
Grandes méritos para esos muchachos. Con total desparpajo y otra vez
contra toda evidencia escupe: “Raúl Castro cuando, desde la jefatura del
Ejército, manejaba el narcotráfico en los años ochenta”.
Si
existiera un tribunal penal internacional responsable de velar porque
nadie se ampare en una supuesta libertad de expresión para calumniar e
irrespetar la honorabilidad de las personas, Carlos Alberto Montaner se
pudriría en una cárcel por más dorada que ésta sea.
¿Cómo
un medio de prensa puede prestarse para que este agente de la CIA se
pavonee escribiendo infamias? A Montaner solo le falta decir que la
información secreta que comparte (puras mentiras) se las dio alguien que
se convirtió en caracol de mar para no ser detenido por la policía
cubana.
No
es ningún secreto que entre Cuba y Venezuela existen estrechas
relaciones de colaboración; él como agente de la CIA sabe los detalles y
por eso no duerme tranquilo; desde 1999 ambos gobiernos han suscrito
más de 60 acuerdos de cooperación en áreas de la salud, el deporte, la
educación, la cultura y la colaboración científica. El agente sabe eso,
pero prefiere mentir, porque para eso le pagan; por eso, en cada uno de
sus escritos, eructa: ¡El apoyo de Cuba a Venezuela es militar! La CIA
sabe que Venezuela no ocupa apoyo militar, porque Hugo Chávez invirtió
mucho tiempo en la preparación no sólo militar, sino también política de
la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. El imperio también sabe que en
la tierra de Bolívar no se encontrarán con señoritos, sino con
patriotas revolucionarios, que no luchan por dinero ni prebenda como el
ejército yanqui; se encontrarán con hombres y mujeres patriotas,
soberanos, dignos e independientes.
Como
puede verse, los guarimberos, personas indigentes, que son usados a
cambio de dinero, para quemar llantas y colocar barricadas e impedir el
tránsito, lanzar bombas molotov contra un asilo de ancianos, incendiar
hospitales o escuelas, no solo están en las calles de Venezuela, se
encuentran también deambulando en los diarios de las oligarquías
latinoamericanas.
