La semana pasada, Donald Trump estuvo de visita en China. La reunión con Xi Jinping, comprensiblemente, suscitó interés mundial, tanto antes, durante como después del encuentro. |
Sin embargo, para quienes seguimos la política exterior china, no ha habido muchas sorpresas y lo más interesante del encuentro es lo que pasó antes y lo que pasará después. |
La idea de la reunión en Pekín surgió en octubre de 2025, durante el encuentro en Corea del Sur. Es importante recordar que entonces se acordó una tregua a la guerra comercial emprendida por EE.UU. contra China. Para octubre de ese año, la guerra comercial de Trump ya estaba perdida. La estocada final la dio la parte china con la imposición de restricciones a la exportación de tierras raras a Estados Unidos. |
Si los chinos pensaran como los occidentales, cuya mentalidad se basa en la lógica del juego suma-cero y la hegemonía, hubiesen aprovechado la derrota estadounidense para humillar al inquilino de la Casa Blanca. Para su suerte, los chinos consideran contraproducente humillar a sus adversarios y aceptaron la figura de ‘la tregua’ como una salida honorable. |
Desde octubre, Trump ha pasado por mucho. Primero, el escándalo de los archivos Epstein y la sumisión total ante los intereses del sionismo, lo cual le ha valido el rechazo del núcleo duro de su propio movimiento político MAGA. |
Las consecuencias de sus acciones han recaído sobre la clase trabajadora. El ataque comercial a China aumentó el costo de vida de los estadounidenses, quienes pagan por los aranceles. La inflación ha aumentado un 3,80 % en el último año. La inflación de los productos alimenticios fue del 3,18 %, mientras que la de la energía fue del 17,87 %. |
Consecuentemente, la capacidad del poder adquisitivo ha disminuido. Mientras tanto, la aprobación de Trump se encuentra en el 36 %, un nivel por debajo de los estándares en el país norteamericano. |
Esto, normalmente, no le importaría a la plutocracia estadounidense. Sin embargo, este año hay elecciones de medio término y es necesario engatusar a la población para que vuelvan a votar por los republicanos. |
La crisis en EE.UU. se agravó con la guerra emprendida contra Irán. Es evidente la influencia del ‘lobby’ sionista en las decisiones de la Administración Trump. No obstante, China también fue un factor a considerar. |
Luego del ataque a Venezuela y la apropiación de su petróleo, en Washington pensaron que ocurriría lo mismo con la agresión a la República Islámica. De esta forma cortarían el flujo de petróleo de dos países a China, y eso sería una carta de negociación en Pekín. |
Los estrategas en Washington olvidaron considerar que el petróleo representa alrededor del 20 % de la matriz energética china, además de que sus mayores proveedores son Rusia y Arabia Saudita. Bloquear el petróleo de Irán sí afectaría, pero para China no sería una amenaza existencial. |
Obviamente, tampoco consideraron que serían derrotados por Irán y que este país tomaría el control del estrecho de Ormuz. Pese a que los iraníes lo advirtieron innumerables veces, en Washington siguen creyendo que estamos en los años 90 del siglo pasado, cuando se convirtieron en el hegemón mundial. |
Mientras se acercaba la fecha del encuentro, ocurrieron dos hechos fundamentales. El primero, el más importante y el que pasó más desapercibido, fue que el Gobierno chino ordenó a sus empresas ignorar las sanciones estadounidenses. Esto en respuesta a que Washington sancionó a cinco refinerías chinas por sus negocios con Teherán. |
Asimismo, el 7 de mayo el medio estadounidense Bloomberg publicó una noticia sobre un juicio contra JP Morgan y Citi en Shanghái. La empresa energética HY Energy Group Co., también sancionada por Washington, enjuició de manera separada a ambas entidades por no completar una transferencia de 27 millones de dólares estadounidenses en el 2023 debido a las sanciones. |
China ha denunciando durante años las sanciones unilaterales ilegales de Estados Unidos en foros internacionales. Esta vez, el Gobierno invocó una ley antisanciones extranjeras de 2021 que protege a las empresas chinas. De ahora en adelante, las compañías estadounidenses que quieran operar en China deberán tomar una decisión, porque si se alinean con las directrices de Washington, serán enjuiciadas en el país asiático. |
Esta medida marca un hito. Lo cierto es que muchas empresas chinas se han constreñido de hacer negocios en países sancionados por Estados Unidos por temor a las represalias. Con la acción del Gobierno chino ya no tendrán ese límite. La Casa Blanca perdió otra carta de negociación con China. |
El segundo hecho fue la visita del ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, a inicios de mayo. El canciller informó a su homólogo chino, Wang Yi, sobre la situación en Asia Occidental y los planes a futuro. La reunión terminó con un abrazo entre ambos y un compromiso de siempre priorizar la paz. |
Araghchi declaró, posteriormente, que confiaban en Pekín y en su rol como garante de paz y estabilidad en el mundo. Cabe mencionar que China e Irán cumplen 55 años de relaciones diplomáticas y buscan aprovechar ese hito para seguir fortaleciendo el vínculo. Al parecer, los reformistas iraníes ya han entendido que, para asegurar su futuro, tienen que mirar hacia el Este. |
Y así llegó Trump, con su país en crisis y sin ninguna carta de negociación. Fueron recibidos según el protocolo establecido desde hace décadas. Cabe mencionar que los líderes chinos nunca van al aeropuerto a recibir a los visitantes. Si usted leyó o escuchó que la ausencia de Xi fue un mensaje a Trump, no es cierto. La sofisticación de la diplomacia china lleva, a veces, a ver mensajes donde no los hay. |
Tal vez lo que más ha dado que hablar es la alusión del mandatario chino a «la trampa de Tucídides» en sus declaraciones al inicio de la reunión. El concepto fue popularizado por Graham Allison, quien sostiene que las potencias tienden a entrar en guerra con las potencias ascendentes para asegurar su hegemonía. |
La idea es un sinsentido mayúsculo propio del realismo estadounidense, que considera a los Estados como unidades separadas con intereses contrapuestos y por eso tienden siempre a la guerra. |
Lo más probable es que Allison haya hecho malabares mentales para poder decir que, en realidad, la guerra es evitable. En su mismo libro presenta casos en los que sucedió de esa manera. Lamentablemente para él, solo la primera parte de su idea es la que ha calado en la élite estadounidense. |
Los medios occidentales sacaron las declaraciones de Xi de contexto, e incluso hablaron de una actitud arrogante de parte de los chinos. |
China, bajo el liderazgo de Xi, ha hecho una serie de propuestas al mundo, como las de la Comunidad con Futuro Compartido, la Iniciativa de la Franja y la Ruta. El propio Xi ha aclarado que no cree en la narrativa de la ‘Trampa de Tucídides’. Entonces, ¿por qué mencionarla? |
Según el académico Warwick Powell, el relato del historiador griego también se puede leer como que la guerra sucedió por soberbia, vanidad y ego que conllevó al fracaso de la política y del arte de gobernar. Esta interpretación se alinea más con las ideas de Xi. Es más probable que su intención haya sido plantear, una vez más, que ambos países necesitan una forma diferente de relacionarse para evitar el conflicto. |
Esto no es nada nuevo. Xi lo viene haciendo desde el año 2013. La diferencia es que ahora le ofrece esa opción a un EE.UU. de capa caída. Es, una vez más, un ofrecimiento de una salida honrosa al hoyo en el que están metidos. |
Trump se fue sin pena ni gloria. El comunicado de la Casa Blanca, de un párrafo, indica que no tienen de qué vanagloriarse. Mientras en EE.UU. intentan vender una narrativa de éxito, en China ya pasaron la página. |
Mientras termino de escribir este texto, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, ha aterrizado en Pekín en su vigésima quinta visita a China. En la agenda está incluida la discusión de asuntos internacionales y regionales. Claramente, discutirán la visita de Trump. |
El orden de las visitas durante este mes y sus agendas dicen mucho más sobre el orden mundial actual y la posición china. EE.UU. ya no es un país fundamental para los chinos, ni económica ni políticamente. En cambio, pesa cada vez más el triángulo que compone con Irán y Rusia. |
Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de PB. |
*Maria Fe Celi Reyna. Es analista política peruana. Reside en China desde 2018. Se especializa en temas relacionados a China, América Latina y el surgimiento del nuevo mundo multipolar. Es candidata a doctora en Historia global por la Universidad de Shanghái. |
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