Cervantes

Hoy es el día más hermoso de nuestra vida, querido Sancho; los obstáculos más grandes, nuestras propias indecisiones; nuestro enemigo más fuerte, el miedo al poderoso y a nosotros mismos; la cosa más fácil, equivocarnos; la más destructiva, la mentira y el egoísmo; la peor derrota, el desaliento; los defectos más peligrosos, la soberbia y el rencor; las sensaciones más gratas, la buena conciencia, el esfuerzo para ser mejores sin ser perfectos, y sobretodo, la disposición para hacer el bien y combatir la injusticia dondequiera que esté.

MIGUEL DE CERVANTES
Don Quijote de la Mancha.
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21 de julio de 2026

680 mil pesos…

 


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De prensabolivariana en julio 21, 2026

…una gran proporción de chilenos ni siquiera llega a fin de mes con su sueldo.

Quienes visitan nuestro país muchas veces se configuran una visión superficial de nuestra realidad coincidiendo en que en Chile existe un alto nivel de ingresos y consumo. Aprecian la vorágine de personas que repletan los malls, supermercados y restoranes, sin pensar que existe una gran proporción de chilenos que ni siquiera llega a fin de mes con su sueldo.

También en tiempos de la Dictadura, con muchos menos habitantes, se apreciaba un panorama así, cuando desde La Moneda se echaban andar programas de empleo para disimular los vergonzosos índices de desempleo.

Recientes cifras oficiales nos indican que sólo la mitad de los trabajadores percibe una mediana salarial de 680 mil pesos mensuales y que el promedio de todos los sueldos se sitúa en los 962 mil pesos al mes. En esta última cifra está incluido el 12 por ciento que percibe el salario mínimo que alcanza poco más de 553 mil pesos.

Otros indicadores recientes calculan que un arriendo en un barrio de clase media o modesta, de dos dormitorios y un baño, cuesta unos 300 mil pesos, sin considerar los gastos comunes, los que podrían sumar entre 50 a 90 mil pesos. Del mismo modo, se sabe que las cuentas de luz, agua y gas no bajan de unos 100 mil pesos y que en locomoción colectiva cualquier trabajador debe gastar como mínimo unos dos mil o tres mil pesos diarios. Asimismo, solo la alimentación individual debe superar los 80 mil pesos mensuales, excluidos todos los gastos en salud, educación y otros rubros.

Es cosa de suponer la imposibilidad de que con su propio salario el trabajador chileno pueda mantener a un cónyuge y al menos un hijo, de modo tal de constituir una familia. De allí que se explique la abrupta disminución de matrimonios y el nivel 0 que ha alcanzado nuestra tasa de natalidad, igualada solo por Corea del Sur y un puñado de naciones. A sabiendas que los que más nacen aquí son los hijos de los inmigrantes.

Las cifras son incuestionables y solo pueden ser explicadas si se considera el gran involucramiento del empleo informal más que precario en sueldos, así como el hecho de que miles de familias crecientemente involucradas en el narco y micro tráfico, son los principales protagonistas y víctimas de los hechos de violencia y delincuencia que asolan al país.

Es en la precariedad de los salarios que también se explican los miles de campamentos y ocupaciones ilegales a lo largo de todo Chile. A la vez del severo incremento de las deudas bancarias como de las elevadas cifras adeudadas a las compañías que otorgan los servicios básicos.

Entidades educacionales dan cuenta del creciente ausentismo escolar, así como otras nos señalan el nulo avance en superar la asimetría salarial entre hombres y mujeres, teniendo en cuenta, además, al 9 o 10 por ciento de desocupados los que, en realidad, son muchos más si se considera a quienes trabajan por horas o solo en algunos días a la semana.

Otro asunto que se debe tener en cuenta es que en estos promedios salariales señalados anteriormente se incluyen los millonarios ingresos de la clase empresarial y política, así como los elevados sueldos de algunos profesionales. Es decir, de ese millón o millón y medio de chilenos que vive hasta en el hartazgo dentro de una población que todavía no alcanza los 20 millones de habitantes.

Es en esta categoría donde debemos incluir a quienes repletan malls y restoranes, adquieren coches de lujo y suelen viajar en avión por Chile y hacia el exterior. Habida cuenta de que veranear fuera de Chile cuesta bastante menos que en nuestros propios balnearios.

No se entiende, en consecuencia, que el Parlamento apruebe una ley que rebaja el impuesto de primera categoría que pagan las grandes empresas, que el Estado haga poco o nada en controlar el precio de los combustibles y que la palabra “subsidio” esté tan desprestigiada entre los que toman las grandes decisiones económicas.

Tampoco se explica que para combatir la criminalidad se destinen crecientes recursos para las policías y las FFAA, pensando -seguramente- que la seguridad se resguarda con más agentes y armas que con mayor justicia social y equidad.

Tampoco se comprende que sea el aborto libre, y no la justicia social y la defensa de los DDHH, el caballo de Troya de ciertas agrupaciones y dirigentes de izquierda, en circunstancia de que China, Japón y otros pueblos del mundo implementan medidas para fomentar la natalidad, ante el inminente envejecimiento de sus naciones. Cuando de seguir todo igual tendremos un promedio de edad de sesenta o más años antes de una década.

Vergüenza debiera provocarnos como nación el empeño de las autoridades de ayer y hoy por derribar poblaciones y dejar a sus moradores a la intemperie en virtud del “sacrosanto” derecho de propiedad.

Así como la política oficial de impedir la inmigración y expulsar del territorio a quienes ya estaban avecindados aquí y que, por lo general, significan una enorme aporte a nuestra economía.

Las apariencias ciertamente engañan y nos llevan a mantener grados de soberbia ante países que hasta hace poco tiempo estaban muy por debajo de nuestro desarrollo, y que seguramente nos están superando con creces en cuanto a crecimiento, distribución del ingreso y niveles de felicidad.

POLITIKA

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*Juan Pablo Cárdenas Squella, es uno de los periodistas, columnistas y académicos más influyentes y respetados de Chile. Su trayectoria destaca por su férrea defensa de la libertad de expresión, especialmente durante la dictadura militar chilena. En épocas de censura, fue el fundador y director de la célebre revista opositora Análisis (donde su labor fiscalizadora y de denuncia le valió constantes persecuciones y detenciones), así como de la revista Los Tiempos y del diario digital Primera Línea. Fue director de la Radio Universidad de Chile y de su diario digital durante más de 18 años. Ha sido un prolífico columnista político, colaborando también con prestigiosos medios internacionales como el diario El País (España).