Posted: 22 Feb 2018 10:10 AM PST
Estados
Unidos se está embarcando en un plan de guerra global, como se puede
discernir a partir de los graves acontecimientos que se desarrollan en
Siria, la Península de Corea y Ucrania. Cada escenario se puede entender
como un punto de presión sobre Moscú o China para, que de alguna
manera, accedan a las ambiciones estadounidenses de dominio global.
LOS EE.UU ESTÁN EJECUTANDO
UN PLAN DE GUERRA GLOBAL
Por Finian Cunningham
Washington,
está avanzando de manera inevitable en un plan de guerra global. Esa es
la sombría conclusión a la que uno tiene que llegar como resultado de
lo que viene aconteciendo en tres escenarios de guerra.
Al
fin y al cabo, se trata del imperialismo estadounidense intentando
imponer su hegemonía sobre el orden internacional en beneficio del
capitalismo estadounidense. Rusia y China son los principales objetivos
de este asalto global.
Los
tres escenarios de guerra en curso corresponden a Siria, Corea del
Norte y Ucrania. Estos no son conflictos diferentes, desvinculados. Son
expresiones interrelacionadas de los planes de guerra estadounidenses.
Planes de guerra que implican el despliegue del poderío militar
estratégico en la posición requerida.
La
masacre de la semana pasada de más de 100 miembros de las fuerzas del
gobierno sirio por parte de aviones de guerra estadounidenses cerca de
Deir ez-Zor fue un audaz y explicito asalto de los Estados Unidos contra
el Estado sirio. Estados Unidos, junto con otros aliados de la OTAN,
han estado hasta ahora librando una guerra de terceros de siete años
(cambio de régimen) contra el aliado de Rusia, el presidente Assad. La
masacre de la semana pasada ciertamente no fue la primera vez que las
fuerzas estadounidenses, presentes ilegalmente en Siria, han atacado al
ejército sirio. Pero ahora parece más claro que nunca que las fuerzas
estadounidenses están operando explícitamente en la agenda del cambio de
régimen. Las tropas estadounidenses actúan sin tapujos como un ejército
de ocupación, desafiando a Rusia y su apoyo al Estado sirio que cuenta
con autorización legal.
Incrementando
las preocupaciones internacionales, hay múltiples informes de que
contratistas militares rusos estuvieron entre las víctimas del ataque
aéreo liderado por Estados Unidos cerca de Deir ez-Zor la semana pasada.
En
cuanto a Corea del Norte, Washington está saboteando descaradamente los
esfuerzos diplomáticos en curso entre los respectivos liderazgos
coreanos en Pyongyang y Seúl. Mientras que este diálogo intercoreano ha
estado ganando impulso, Estados Unidos ha estado posicionando durante
todo este tiempo bombarderos B-52 y B-2 con capacidad nuclear en la
región, junto con al menos tres portaaviones. Según los informes, los
B-2 también están armados con bombas anti-búnker de 14 toneladas, la
ojiva no-nuclear más grande del arsenal estadounidense, diseñada para
destruir los silos de misiles subterráneos de Corea del Norte y
"decapitar" la cúpula de Kim Jong-un en Pyongyang.
El
vicepresidente estadounidense Mike Pence, mientras asistía a la
inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno en Corea del Sur,
dirigió un contundente mensaje de guerra. Dijo que la reciente
distensión entre Corea del Norte y el aliado de los Estados Unidos,
Corea del Sur, llegará a su fin "tan pronto como se apague la llama
olímpica", cuando los juegos finalicen a finales de este mes. Esta
política beligerante de los Estados Unidos anula por completo los
esfuerzos de Rusia y China para facilitar la diplomacia de paz
intercoreana.
Mientras
tanto, la situación en el este de Ucrania luce del todo desalentadora
debido a lo que se percibe como una inminente invasión liderada por
Estados Unidos de la región separatista de Donbas. Según los informes,
los inspectores militares del Pentágono arribaron a la Zona de Contacto
que separa las fuerzas del régimen de Kiev respaldadas por Estados
Unidos y los separatistas pro-rusos de las Repúblicas Populares de
Donetsk y Lugansk. El comandante militar de Donetsk, Eduard Basurin,
advirtió que la llegada de asesores militares del Pentágono y de otros
países miembro de la OTAN, como Gran Bretaña y Canadá indica que las
fuerzas armadas de Kiev se preparan para un nuevo ataque contra la
población rusa de Donbas.
Incluso
los normalmente complacientes observadores de la Organización para la
Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), encargada de monitorear el
alto al fuego nominal a lo largo de la Zona de Contacto, recientemente
han comenzado a reportar sobre peligrosos desplazamientos de armas
pesadas por parte de las fuerzas de Kiev, en violación de los Acuerdos
de Paz en Minsk de 2015.
Si
las fuerzas de Kiev lideradas por los EE. UU proceden con la ofensiva
anticipada el próximo mes en Donbas, existen temores reales de que haya
un gran número de víctimas civiles. Esa "limpieza étnica" del pueblo
ruso por parte de las fuerzas del régimen de Kiev que abrazan
abiertamente la ideología neonazi probablemente precipitaría una
intervención a gran escala por parte de Moscú como una cuestión de
defensa humanitaria. Tal vez eso es lo que los estrategas
estadounidenses están apostando y que luego podrá ser presentado por los
complacientes medios de comunicación occidentales como "otra agresión
rusa".
El analista
político estadounidense Randy Martin dice: "Es innegable que Washington
está en pie de guerra en tres escenarios mundiales. La preparación para
la guerra es, de hecho, la guerra”.
Añadió:
"También debe considerarse la última Revisión de la Postura Nuclear
publicada por el Pentágono a principios de este mes. El Pentágono
declara abiertamente que ve a Rusia y China como objetivos, y que está
dispuesto a usar la fuerza nuclear para hacer frente a las guerras
convencionales y lo que el Pentágono considera una agresión asimétrica”.
Martin dice que no está claro en este momento que es lo que Washington quiere exactamente.
"Por
supuesto, todo tiene que ver con la búsqueda de la dominación global
que sea consistente con el imperialismo estadounidense como se expresa,
por ejemplo, en la Doctrina Wolfowitz después del final de la Guerra
Fría", dice el analista.
"Pero
que es lo que Washington quiere específicamente de Rusia y China es la
pregunta. Evidentemente está utilizando como recurso la amenaza de la
guerra y la agresión. Pero no está claro qué es lo que apaciguaría a
Washington. Quizás un cambio de régimen en Rusia, donde el presidente
Putin es remplazado por una figura obediente y pro-occidental. Quizás
que Rusia y China renuncien a sus planes de integración económica
euroasiática y abandonen sus planes de abandonar el dólar estadounidense
en las relaciones comerciales”.
Una
cosa, sin embargo, parece muy clara. Estados Unidos se está embarcando
en un plan de guerra global, como se puede discernir a partir de los
graves acontecimientos que se desarrollan en Siria, la Península de
Corea y Ucrania. Cada escenario se puede entender como un punto de
presión sobre Moscú o China para, que de alguna manera, accedan a las
ambiciones estadounidenses de dominio global.
Sin
duda alguna, Washington se está comportando de manera imprudente y
criminal en su conducta, violando la Carta de la ONU y un sinnúmero de
otras leyes internacionales. Actúa descaradamente como un régimen
deshonesto sin la menor insinuación de vergüenza.
Sin
embargo, Rusia y China difícilmente capitularán. Simplemente porque la
ambición estadounidense de la hegemonía unipolar es imposible de lograr.
El orden posterior a la Segunda Guerra Mundial, que Washington pudo
dominar durante casi siete décadas, se está volviendo obsoleto a medida
que el orden internacional se transforma naturalmente en una
configuración multipolar.
Cuando
Washington acusa a Moscú y Beijing de "tratar de alterar el orden
internacional para su beneficio", lo que los gobernantes estadounidenses
están admitiendo tácitamente es su ansiedad de que la hegemonía
estadounidense está en decadencia. Rusia y China no están haciendo nada
ilegítimo. Es simplemente un hecho de evolución histórica.
Así
que, en última instancia, los planes de guerra de Washington resultan
inútiles en lo que están tratando de lograr mediante la coacción
criminal. Esos planes no pueden revertir la historia. Pero,
demoníacamente, esos planes podrían destruir el futuro del planeta.
El
mundo está otra vez al borde de un precipicio como lo estaba antes en
la víspera de la Primera y la Segunda Guerra Mundial. El capitalismo, el
imperialismo y el fascismo vuelven a ser protagonistas.
Como
opina el analista Randy Martin: "Los gobernantes estadounidenses están
saliendo del armario para mostrar de manera brutal su verdadera
naturaleza de querer librar una guerra contra el mundo. Su ideología
supremacista y militarista es, incontrovertiblemente, el fascismo en
acción”.
USA
