Posted: 22 Jun 2018 02:32 PM PDT
Tras
aplicar la guerra mediática, económica, comercial y financiera contra
el gobierno constitucional de Venezuela, la OEA es otro escenario desde
donde Estados Unidos y sus aliados pretenden continuar la
desestabilización del país sudamericano.
El
5 de junio Washington y miembros del llamado Grupo de Lima presentaron
ante la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos un
proyecto para separar a esa nación del organismo hemisférico.
A
pesar de las presiones de la Casa Blanca, el documento sólo logró 19
de los 24 votos necesarios para aplicar los artículos 20 y 21 de la
Carta Democrática Interamericana y suspender a un Estado miembro.
En
esencia el texto, presentado por Estados Unidos, Chile, Argentina,
Brasil, Canadá, México y Perú, cuestiona la legitimidad de las
elecciones del 20 de mayo, donde el presidente Nicolás Maduro resultó
electo por más de seis millones de votos.
Además
de desconocer la voluntad popular expresada en las urnas, la Casa
Blanca y sus aliados llamaron a aplicar nuevas sanciones contra esa
nación.
¿Por qué tanta obsesión con Venezuela?
Las
agresiones contra la Revolución Bolivariana están enmarcadas en toda
una ofensiva de Estados Unidos y la derecha para desacreditar a
gobiernos progresistas en la región.
De
ahí las campañas que en los últimos años debieron enfrentar líderes
latinoamericanos como el presidente de Bolivia, Evo Morales; los ex
mandatarios brasileños Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff, el
paraguayo Fernando Lugo y la argentina Cristina Fernández.
En
el caso específico de Venezuela, analistas políticos y académicos
coinciden en señalar entre las causas de los ataques el interés por
revertir los avances de la Revolución Bolivariana y su papel desempeñado
en la defensa de la soberanía, no sólo nacional, sino también regional.
Con
la llegada al poder del presidente Hugo Chávez en 1999, Venezuela
recuperó la soberanía de sus recursos naturales, más de dos millones de
familias fueron beneficiadas con viviendas, y la salud y la educación
alcanzaron a las grandes mayorías, por solo mencionar algunos logros.
En
el plano regional, es destacable su rol en la integración, con la
creación de mecanismos como la Alianza Bolivariana para los Pueblos de
Nuestra América (ALBA), el acuerdo de cooperación energética
Petrocaribe, la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y la Comunidad
de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).
Para
el profesor Rubén Zardoya, del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre
Estados Unidos, la injerencia contra Venezuela comenzó desde el
alzamiento del 4 de febrero de 1992, liderado por el comandante Hugo
Chávez, abarca todas las esferas, política, económica, social y
cultural, y no ha cesado en ningún momento.
El
imperialismo norteamericano ha convertido a la Revolución Bolivariana
en el principal blanco de sus ataques en la región, dijo a Prensa Latina
el también doctor en ciencias filosóficas de la Universidad de La
Habana.
Afirmó
Zardoya que Estados Unidos y la derecha vieron en la muerte de Chávez
su oportunidad y pensaron que con la llegada al poder del presidente
Nicolás Maduro iban a terminar con la revolución.
Otro
motivo para que Venezuela esté en el centro de los ataques es la
posesión de enormes riquezas naturales, sobre todo el petróleo.
'La
agresión contra Venezuela no es contra el presidente Nicolás Maduro,
sino que busca apoderarse del petróleo de ese país', advirtió en una
entrevista concedida a Telesur el jefe de Estado de Bolivia, Evo
Morales.
Venezuela
tiene las mayores reservas probadas de crudo del mundo, calculadas en
unos 300 mil millones de barriles, por encima de Arabia Saudita.
En
2002 el país sufrió un golpe de Estado que intentó derrocar al gobierno
del presidente Chávez, seguido de un paro petrolero con el objetivo de
boicotear la industria del crudo.
Durante
los últimos años Venezuela ha enfrentado nuevos ataques que van desde
la promoción de la violencia hasta las sanciones económicas y
financieras, y las amenazas de una intervención militar.
En
una entrevista concedida a una radio argentina, el politólogo Atilio
Borón vinculaba los hechos violentos registrados el año pasado con el
interés de desestabilizar al país y adueñarse de sus recursos.
'La
causa es que hay una derecha alentada por EE.UU. porque el plan es
recuperar para el gobierno de Washington el petróleo. Ahí no puede haber
ninguna confusión: ese es el objetivo', aseguró.
Borón
se ha referido también a los intentos del secretario general de la OEA,
Luis Almagro, de aplicar la Carta Democrática contra Venezuela para
apartarla de ese organismo y calificó como sistemáticos y brutales los
ataques contra la Revolución Bolivariana.
Si
bien no se lograron los votos para separar a la nación de la OEA, el
gobierno de Caracas consideró ridícula la iniciativa presentada por
Estados Unidos y el Grupo de Lima porque desde abril del año pasado la
nación sudamericana inició el proceso para su salida de ese organismo.
Las
autoridades venezolanas consideran a la OEA como un organismo inútil,
que ha violentado principios de soberanía y no intervención, y el
presidente Maduro ya advirtió que la reunión del 5 de junio era la
última cumbre a la que asistiría un canciller de su país.