
Resumen Latinoamericano / 24 de julio de 2018 / Jorge Mario Castro
“La naturaleza -el arte con que Dios ha hecho y gobierna el mundo-, esta imitada de tal modo, como en otras muchas cosas, por el arte del hombre, que este puede crear un animal artificial…. El arte va aún más lejos, imitando esta obra racional, que es la más excelsa de la Naturaleza: el hombre. En efecto: gracias al arte se crea ese gran Leviatán que llamamos república o Estado (en latín civitas) que no es sino un hombre artificial, aunque de mayor estatura y robustez que el natural para cuya protección y defensa fue instituido; y en el cual la soberanía es un alma artificial que da vida y movimiento al cuerpo entero”.
Thomas Hobbes, El Leviatán, 1651.
Hobbes teorizó el concepto de Estado moderno precapitalista, inicialmente como un monstruo, de eso a convertirse actualmente en bestia, bárbara y feroz no tardó mucho, desarrollado por el modelo capitalista neoliberal, injusto e inhumano. Por tanto, mientras existan injusticias y represión estatal, habrá siempre resistencias, protestas, organización, movilización, lucha y rebelión popular.
Antonio Gramsci en sus Cuadernos de la cárcel nos habla del Estado Integral, el Estado que dialoga, hace acuerdos y consensos con la sociedad, lo interpreta y lo vincula. En cambio, el Vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera habla del Estado Emergente, como aquel Estado que incorpora a la sociedad y la vuelve protagónica en su ser y buen vivir.
Luego el investigador de ciencias cognitivas Eduardo Punset, dice del Estado que, “No hay bestia mayor ni más feroz que el Estado que hemos creado entre todos” (…) “El Estado y el ciudadano no son iguales ante la ley, y lo peor que le puede ocurrir a uno es tener al Estado en contra”.
El Estado en Colombia chorrea sangre
Durante más de 70 años hemos sufrido un conflicto interno, iniciado por la élite, con la exclusión violenta para impedir que otras fuerzas dirijan los destinos del país. Son más de 500 mil los muertos, decenas de miles de desaparecidos, más de 8,3 millones de víctimas.
¿De cuál paz habla la élite dominante? Según Boaventura de Sousa, la élite habla de “la paz neoliberal”; mientras el líder del Centro Democrático dice que “la paz es para ver a la guerrilla en la cárcel, sin cargos públicos y sin medios de comunicación”, y para Juan Manuel Santos: “la paz es sin cambios, ni transformaciones”. Para las mayorías nacionales la paz es una construcción colectiva, que pasa por generar confianza para expresar la verdad, la responsabilidad ante la historia del conflicto, saber reparar las víctimas, que ellas sean las que perdonen de manera individual, sacar la violencia de la política, que se cumplan los acuerdos y se hagan las transformaciones necesarias.
Seguir afirmando en los medios de comunicación que Colombia está en el postconflicto, o en el fin de la guerra, es negar el escalonamiento de la delincuencia y las bandas paramilitares; es decir, que ya no hay muertos guerrilleros, ni policías o soldados, pues solamente a las FARC les han asesinado más de 85 de sus miembros desde la dejación de las armas. En verdad la intensidad del conflicto armado ha disminuido, no ha desaparecido, pero el conflicto social, político, comunicacional, económico y ambiental se ha escalado a límites de gran tensión.
El gobierno no ha cumplido casi nada a las FARC, de lo firmado en el acuerdo de La Habana, incluso le siguen negando y reduciendo lo pactado, como la JEP, al colmo de pretender extraditar a Jesús Santrich, tras un montaje de la Fiscalía y la DEA, ya se han expresado que de llegar hacerlo, sería el puntillazo final para afirmar que no se va a cumplir nada o ese acuerdo, que nació muerto, solo las FARC cumplieron con la dejación de las armas.
Si en otros países la muerte de hambre de un niño es un escándalo nacional, aquí en Colombia mueren de hambre y sed más de 5.000 niños en la Guajira, ¿Cómo entender este infanticidio y la indolencia generalizada con él? ¿Será necesario que regrese el Papa Francisco para darnos más aliento y esperanza? ¿O que el reino de Noruega le otorgue otro Nobel a Duque? ¿Qué creen que nos hace falta para finalizar el conflicto y tener paz con equidad?
La matanza que antecede a Duque
Toda la campaña electoral de Duque la ejecutó bajo la visión de su gestor y asesorado por JJ Rendón: “siembra odio y cizaña, para obtener una sociedad sumisa y obediente”, sin memoria, ni conciencia colectiva.
Ser líder, lideresa o defensor de derechos implica asumir la representación legítima de una comunidad. Tan solo entre el 1 de junio y el 12 de julio han asesinado 35 líderes sociales. Ya hemos vivido las asonadas locales en varios municipios ante esos sucesos, donde las comunidades insurrectas desaparecieron los vestigios de toda la institucionalidad estatal, desde la policía, alcaldía y entidades bancarias; igual en regiones como en Buenaventura y Chocó. No quisiéramos volver al “Bogotazo” cuando la muerte de Jorge Eliécer Gaitán, que fue el inicio de un levantamiento comunitario nacional.
En varias ciudades durante la jornada electoral impidieron la presencia de Uribe, como en Túquerres, Nariño, donde le gritaron: “asesino, paraco, el pueblo está verraco”.
Son 326 asesinados desde 2016, un número fatídico señalado por la Defensoría del pueblo [*], mientras el Gobierno y la Fiscalía, en cambio de asumir responsabilidades, tratan de minimizar las contundentes cifras del desprecio por la vida.
El 6 de julio, en un centenar de ciudades de Colombia y del mundo (Berlín, Barcelona, Londres, París, Madrid o Buenos Aires), miles y miles de personas se movilizaron en una Velatón por garantías para vivir en Colombia, pidiéndole al gobierno actual y al que viene respeto por la vida de sus líderes, que haya juicio y castigo inmediato para los responsables; al mismo tiempo el presidente electo cenaba en Madrid con José María Aznar, jefe del Partido Popular de la ultraderecha española destituida del poder por corrupta.
Exigencias urgentes
* Frenar y parar el exterminio de líderes sociales y opositores al régimen, y exigir investigación y responsabilidad por este genocidio.
* La verdad para reconstruir la memoria e identidad, asumir la responsabilidad de los actos y sean restauradas las víctimas.
* Cumplimiento de los acuerdos pactados con las FARC, diversos sectores de la sociedad y con la Agenda de conversaciones con el ELN.
* Construir la paz desde la sociedad, para que el Estado la asuma en un proceso de cambios.
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[*] Según cifras dadas por el defensor Carlos Negret, Durante una visita al municipio de Argelia, Cauca, el pasado 18 de julio de 2018.