Se trata del pacto energético más importante entre los dos países en el siglo XXI. |
Del lado venezolano, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, confirmó la información y presentó en un mensaje a la nación las líneas gruesas de este pacto. La noticia desató las especulaciones en la prensa sobre la duración del acuerdo, la implicación para el resguardo de la soberanía del país y los beneficios que traería para la golpeada economía latinoamericana. |
| La presidenta encargada de Venezuela, Delcy RodríguezJesus Vargas / Gettyimages.ru |
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Según detalló Rodríguez, el acuerdo —suscrito por 25 años— contempla «el desarrollo de 17 campos petroleros estratégicos con un objetivo de producción superior a 1,5 millones de barriles diarios». Como ejemplo, dijo que tomando 65 dólares como precio de referencia por barril, los ingresos de Venezuela llegarían a los 209.335 millones de dólares, lo que significa que por cada barril producido y vendido, el país estaría recibiendo cerca de 19 dólares. |
La mirada pública se ha puesto en la empresa North American Blue Energy Partners (NABEP), dirigida por el empresario venezolano Alejandro Betancourt, que «tendrá el control operativo del negocio, mientras que el Gobierno de EE.UU. conservará los derechos sobre una participación de 35 % en la compañía, además de acceso preferencial a 20 % de la producción de la empresa a precio de costo», según un comunicado de la compañía con sede en Barbados. |
La segunda mayor productora de crudo en Venezuela, «controla ahora los derechos para comercializar más de 65.000 millones de barriles de reservas P1» en el país suramericano, y se propone «expandir rápidamente sus operaciones en el lago de Maracaibo y la Faja del Orinoco» para «aumentar la producción a más de un millón de barriles de petróleo diarios». |
Hasta el momento, según ha dicho la propia compañía, «el programa supondrá una inversión de casi 100.000 millones de dólares para aumentar la capacidad de producción y la infraestructura de petróleo y gas en Venezuela». |
Las consultoras Signum Global y Alpine Macro, citadas por Bloomberg, también se preguntan sobre cuál será la participación de la estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA), así como el papel de las empresas mixtas existentes y el interés que tendrán las grandes petroleras en negociar con NABEP. |
| Trabajadores de la estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA)Ivan Mc Gregor / Anadolu / Gettyimages.ru |
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Los expertos también se refieren a la controversia entre la duración del acuerdo. Mientras que desde Washington se ha hablado de 100 años, la mandataria encargada venezolana ha dicho que el lapso corresponde a un cuarto de siglo, con posibilidad de prórroga de 15 años, como lo establece la Ley de Hidrocarburos, aprobada este año. |
La víspera, Rodríguez adelantó que su gestión trabaja junto a las autoridades estadounidenses para poner fin al régimen de sanciones que pesa sobre el país desde hace más de una década, paso que ella estima necesario para que se celebren elecciones. |
Aunque Trump no se ha referido directamente al sistema coercitivo que pesa sobre la nación bolivariana, sí ha tomado determinaciones en la materia. El 9 de enero de 2026, poco después de haber ordenado el bombardeo de la Gran Caracas y el secuestro del presidente Nicolás Maduro, firmó una orden ejecutiva con la que el Tesoro estadounidense se garantiza el manejo de los ingresos derivados del negocio petrolero venezolano. |
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